El conquense Carlos Patiño retorna del siglo Oro con el redescubrimiento de su música, la favorita del rey Felipe IV

Albert Recasens, investigador de la Universidad de Navarra y director de La Grande Chapelle, ha animado a escuchar y «dejarse llevar» por la música del conquense Carlos Patiño (1600-1675), maestro de capilla de Felipe IV durante 30 años y, a juicio del musicólogo, el músico «más importante» del siglo XVII en España.

Tras presentar la recuperación musicológica de canciones profanas y villancicos sacros del músico favorito de Felipe IV, Albert Recasens ha atendido a Europa Press para profundizar un poco más en la música de Carlos Patiño, natural de Santa María del Campo Rus.

El álbum editado en 2022 continúa el trabajo de recuperación de la obra de Patiño iniciada con el CD ‘Música sacra para la corte’ (Lauda, 2021), que incluía composiciones religiosas solemnes para las grandes ceremonias de la corte.

La recuperación ha corrido a cargo de Albert Recasens, que ha investigado las obras en el Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra y las ha grabado al frente de su conjunto La Grande Chapelle.

«Patiño fue un gran genio de la música, que dominaba todas las disciplinas», asegura este investigador de la Universidad de Navarra, quien recuerda que el músico conquense «fue muy apreciado por el Rey y por toda la Corte porque era un músico que tocaba todos los palos».

Según afirma, «era capaz de componer una misa escrita a cuatro coros para que todos los embajadores de Europa quedaran obnubilados y al mismo tiempo escribir piezas llenas de salero y de gracia».

SUS VÍNCULOS CON C-LM

Su música, muy pegada a las modas del momento, también tiene influencias del folclore castellanomanchego, su infancia en Santa María del Campo Rus o el Tajo, «el río en el que refleja las penas», a quien dedicó varias de sus obras, según señala Recasens.

Patiño, como compositor, utilizaba una forma que es el tono humano y unos textos que son pastoriles y bucólicos, donde hay mucha influencia de lo popular, y según Recasens, «su infancia tuvo que ser crucial». Por ejemplo, utiliza un tipo de ritmo que se llama hemiolia, que está muy presente en el folclore de Castilla-La Mancha.

«Sabemos que él cuando estaba en la Corte compone música religiosa dedicada a la Virgen. También ahí hay una vinculación con esa devoción mariana que hay en toda la zona y, en particular, en Santa María del Campo Rus. Creo que los vínculos, durante toda su vida, él los tiene muy presentes», destaca el director de La Grande Chapelle.

Hay constancia de que los Patiño –muy vinculados a altos cargos en palacio– siguieron visitando y acudiendo a Santa María del Campo Rus. Incluso hay documentación que indica que uno de los crucifijos que están actualmente conservados en la ermita de esta localidad conquense proceden de la familia Patiño, relata el investigador.

Albert Recasens ha querido dejar claro que Carlos Patiño es el músico «más importante» del siglo XVII en España. «Es el maestro de capilla de la real capilla de Felipe IV, es decir, la Corte, donde están trabajando Diego Velázquez o Calderón de la Barca».

Todos copiaban la música del maestro de Felipe IV, un cargo que Patiño ostenta durante más de 30 años. «Fue prácticamente un monopolio», bromea este investigador. «No podías estar en España y no conocer a Patiño», un músico que le tocó vivir una parte del reinado de las «más brillantes» en toda la historia de Europa.

Estaba rodeado de grandes figuras de la cultura española y de un rey como Felipe IV, que «tenía muchísimo interés» en que la imagen que él iba a dejar a la posteridad fuera «una imagen grande, muy cuidada y muy brillante».

Para este investigador de la Universidad de Navarra, es «muy importante» que la persona que tiene amor por la lectura y va al museo, también integre en ese recorrido cultural a la música. Por eso pide no dejar la música «para los que la entienden».

Insiste en que para disfrutar de la música no tienes que saber de música, «simplemente hay que cerrar los ojos o leer los textos y dejarse llevar», y, según sostiene, «una música como la de Patiño es fresca y está muy bien escrita». «Escuchando la música de Patiño podemos entender cómo pensaban y cómo vivían esas personas, de las que luego hemos leído todos: Tirso de Molina o Calderón de la Barca».

UNA LABOR DE RECUPERACIÓN

Para la labor de recuperación, Recasens ha revisado el inventario de la obra de Patiño, ya que no existe un catálogo sistemático publicado, y para ello ha tenido que rastrear archivos y bibliotecas donde se conservan obras en lengua romance de este maestro barroco. La mayoría de obras profanas proceden de la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca de Catalunya y The Hispanic Society of America.

También ha consultado copias que se guardan desde el siglo XVII en el monasterio de El Escorial y en las catedrales de Segovia, Salamanca, Burgos, Valladolid, Zaragoza, Canet de Mar y Jaca, entre otras, según ha informado la Universidad de Navarra en nota de prensa.

El CD ‘Carlos Patiño: Música vocal en castellano (Lauda)’ forma parte de la colección discográfica del CSIC Música Poética. Se ha editado con el patrocinio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Consejería de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid. El disco se grabó en el Monasterio de Santo Domingo el Real de Toledo, del 29 de septiembre al 1 de octubre de 2021.

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