Knolling: El Arte de la Organización Impecable

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En un mundo donde la estética y la organización se entrelazan, el knolling ha emergido como una tendencia notable, atrayendo tanto a creativos como a aficionados de la organización. Esta técnica, instaurada por el artista Andrew Kromer en los años 80, surge del término inglés «knoll», que significa «colina». Kromer utilizó esta metodología para disponer sus herramientas de manera ordenada y visualmente atrayente en su espacio de trabajo.

El arte del knolling se basa en esparcir objetos sobre una superficie de forma cohesionada, usualmente posicionándolos en ángulos de 90 grados. Esta disposición no solo es estética, sino que facilita localizar y acceder a los elementos. Tal capacidad para visualizar todo de un vistazo ha resultado particularmente valiosa en ambientes profesionales, donde el tiempo es esencial.

Con la creciente influencia del minimalismo y la funcionalidad en la cultura moderna, el knolling se ha integrado en diversos intereses, desde la fotografía y el diseño de interiores hasta la gestión del tiempo y el progreso personal. En plataformas digitales como Instagram y Pinterest, el knolling se ha convertido en una sensación viral. Influencers y artistas comparten sus propias disposiciones, destacando su destreza organizativa junto a su sentido artístico.

El knolling no se limita a un tipo específico de objetos. Algunos artistas lo aplican para mostrar su equipo de arte, mientras que otros organizan utensilios de cocina, herramientas de jardinería, o incluso artículos de moda. Esta amplia aplicabilidad ha permitido al knolling transcender sus orígenes prácticos para ser reconocido como una forma de arte. Creativos han comenzado a jugar con la composición, generando montajes detallados que transmiten historias a través de la organización de los elementos.

Además, el knolling aporta beneficios a la salud mental, brindando una sensación de control y orden en un mundo desordenado. Muchas personas encuentran en este método una vía terapéutica, empleando la organización como una forma activa de meditación. Al destinar tiempo a ordenar sus espacios, pueden mitigar el estrés y cultivar una sensación de paz interna.

Sin embargo, no está exento de críticas. Algunos sostienen que la persecución de la perfección visual puede convertirse en una carga, fomentando la obsesión por el orden y generando ansiedad si las expectativas no se cumplen. Como en muchas corrientes, el equilibrio es esencial. La motivación es a explorar el knolling, disfrutando de su contribución a la estética y la organización, sin perder de vista la simplicidad y la funcionalidad.

Conforme el knolling continúa evolucionando e infiltrándose en nuevas áreas, puede afirmarse que representa una fascinante combinación de arte y pragmatismo. Cada disposición cuidadosamente organizada no solo elabora un espacio ordenado, sino que también narra una historia visual reflejando la creatividad y el estilo personal del individuo que la concibe. Esta armonía perfecta entre arte y organización invita a todos a descubrir la belleza del orden.

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