Isa Pantoja, popular por su trayectoria en programas de televisión y como hija de la famosa cantante Isabel Pantoja, ha decidido marcar un nuevo capítulo en su vida personal al establecerse en El Puerto de Santa María. Este traslado, parte de su preparación para recibir a su segundo hijo junto a su pareja Asraf Beno, simboliza un paso hacia la tranquilidad y la intimidad que tanto anhelan.
El coqueto piso que han elegido en esta encantadora localidad gaditana representa un refugio perfecto alejado de los reflectores que han influenciado su existencia en los últimos tiempos. Situado en un vecindario apacible y muy bien conectado, el inmueble combina comodidad y buen gusto, algo que Isa ha buscado detenidamente. Su decoración moderna, llena de amplios ventanales que inundan los espacios con luz natural, ofrece un ambiente sereno y acogedor: el entorno ideal para una familia que crece en número y en proyectos compartidos.
La decisión de vivir en El Puerto de Santa María no ha sido casual. Famosa por sus playas, su puerto emblemático y su excelente gastronomía, esta localidad brinda el entorno perfecto para el sosiego y el ocio, aspectos esenciales durante este periodo de embarazo. Además, su cercanía a familiares y, en particular, a su madre Isabel Pantoja, ha sido una razón crucial para establecer su residencia aquí, facilitando encuentros familiares sin las complicaciones que supone la distancia.
Asraf Beno, quien acompaña a Isa en este viaje de vida, ha contribuido significativamente a crear un hogar lleno de amor y serenidad. Juntos, han puesto dedicación en cada rincón del piso, asegurándose de que no solo sea un espacio funcional, sino también un refugio donde puedan disfrutar de tiempo de calidad con su hijo mayor y prepararse para recibir al nuevo bebé con los brazos abiertos.
La pareja vive con emoción y expectación esta etapa, listos para compartir la convivencia diaria en su nuevo hogar. En medio de los desafíos públicos y personales que Isa ha debido enfrentar, esta residencia en El Puerto de Santa María representa para ellos una promesa de futuro tranquilo y pleno, donde comenzar a escribir una historia familiar alejada del ruido mediático.








