En el ajetreo cotidiano, suele subestimarse la importancia de cuidar adecuadamente nuestra ropa, un descuido que puede impactar tanto nuestras prendas como el medio ambiente. Un error frecuente que ocurre en muchos hogares es no separar correctamente los colores y tipos de tejidos al lavar la ropa.
Expertos en limpieza advierten que al mezclar prendas de diversas tonalidades y texturas, no solo arriesgamos su apariencia al desteñirlas, sino que también afecta la eficacia del lavado. Los colores oscuros, por ejemplo, pueden transferir su tinte a prendas más claras, causando un daño estético a menudo irreversible.
La elección del detergente también juega un papel crucial. Aunque existen detergentes diseñados para cada tipo de tejido, muchos consumidores prefieren optar por un único producto para toda su colada. Esta práctica no sólo resulta ineficiente, sino que puede dañar las fibras de la ropa. Los detergentes específicos, aunque más costosos, están formulados para preservar la calidad de los materiales.
La temperatura del agua es otro aspecto vital. A pesar de la creencia popular de que el agua caliente es la mejor opción para lograr una colada impecable, lavar en frío es más beneficioso para las prendas y reduce el consumo de energía.
Estos errores comunes afectan tanto nuestro guardarropa como nuestro bolsillo y, significativamente, al medio ambiente. La utilización de agua caliente y productos químicos agresivos aumentan el consumo energético y liberan detergentes que pueden contaminar los ecosistemas.
Por ello, es clave adoptar mejores prácticas de lavado: separar la ropa por colores y tejidos, utilizar detergentes adecuados y ajustar la temperatura del agua. Con estas acciones, no solo alargamos la vida de nuestras prendas, sino que también colaboramos en la protección del planeta.








