Los incendios forestales que azotaron Castilla-La Mancha durante el pasado verano han puesto de manifiesto la urgente necesidad de reforzar las políticas de prevención como medida crucial para salvaguardar el territorio. Según el Colegio Oficial de Secretarios, Interventores y Tesoreros de Administración Local de Castilla-La Mancha (COSITAL CLM), la experiencia reciente subraya que la lucha contra el fuego debe empezar mucho antes de que se produzcan emergencias, a través de una adecuada planificación, una gestión continua del monte y mediante una mayor colaboración con aquellos que poseen un profundo conocimiento del territorio.
Rafael Santiago, presidente de COSITAL Castilla-La Mancha, destaca que una de las lecciones más valiosas que se pueden extraer de los incendios de este verano es la imperiosa necesidad de escuchar a los habitantes del medio rural. «Quienes realmente conocen la geografía del terreno y quienes han combatido históricamente estos incendios son, sin duda, los vecinos de los pueblos. Es fundamental contar con su experiencia», afirma Santiago.
El presidente del Colegio subraya que el conocimiento acumulado por vecinos, agricultores y ganaderos es un recurso esencial para elaborar estrategias eficaces en materia de prevención y gestión forestal. Estas son las personas que mejor entienden la orografía, los accesos y la historia de los incendios en cada región.
Santiago también enfatiza que, una vez que se ha declarado un gran incendio, la capacidad de respuesta se ve significativamente reducida. «Cuando un incendio de esta magnitud ya se ha desatado, hay muchos factores, como el viento o las condiciones meteorológicas, que se escapan a nuestro control. No obstante, las tareas de prevención son nuestra responsabilidad y deben llevarse a cabo durante todo el año», sostiene.
Ante esta situación, COSITAL Castilla-La Mancha propone revisar los instrumentos de planificación preventiva para ajustarlos a la realidad de los municipios más pequeños, que a menudo carecen de recursos técnicos y económicos. Según Santiago, la elaboración de planes de prevención podría plantearse desde una perspectiva supramunicipal. «Es razonable que un plan de prevención de incendios forestales, por su complejidad y coste, no se limite a un solo municipio, sino que se elabore para una comarca o una agrupación de municipios», puntualiza.
Además, el Colegio considera vital que las administraciones sigan promoviendo líneas de ayuda para la redacción de estos planes y la realización de trabajos de silvicultura preventiva. Santiago insiste en que estas acciones deben ser estables y continuadas, y no llevarse a cabo únicamente en situaciones de emergencia. «No se trata de medidas para un solo año, sino de un cambio en la forma de cuidar el territorio, sustentado en una estrategia a largo plazo», concluye.
En el marco de este compromiso con la prevención, el Observatorio de Medio Ambiente de COSITAL Castilla-La Mancha ha desarrollado una guía práctica para que los secretarios, interventores y tesoreros de administración local identifiquen los distintos planes de emergencia a los que pueden enfrentarse y las responsabilidades que deben asumir según las características de cada ayuntamiento. El objetivo es facilitar el trabajo de los responsables municipales y dotar a las entidades locales de herramientas que mejoren su preparación ante el riesgo de incendios forestales. «Todas las medidas son valiosas, pero si hay una que sobresale, es la prevención», concluye Rafael Santiago.









