Realizar reformas antes de vender una vivienda puede aumentar su precio en hasta un 15% y reducir el tiempo de venta en un 40%, según un reciente análisis que examinó más de 5.000 transacciones residenciales. Esta práctica no solo mejora el atractivo del inmueble, sino que también facilita una venta más rápida, destacándose que las actualizaciones estratégicas tienen un impacto positivo tanto en el precio como en los plazos.
El secreto radica en seleccionar reformas que contribuyan a mejorar la venta sin incrementar excesivamente los costos. Actualizaciones sencillas, como pintura en tonos neutros, mejoras en la iluminación y renovaciones en cocina y baño, son altamente efectivas. Estas acciones ofrecen un retorno sorprendente, entre el 70% y el 200%, lo que puede traducirse en un aumento de hasta 30.000 euros en propiedades medianas de ciudades como Madrid.
Por otro lado, las costosas personalizaciones o materiales de lujo a menudo no justifican su inversión, ya que muchos compradores prefieren propiedades sin tales intervenciones para implementar sus propias ideas. Elementos como suelos de mármol o electrodomésticos de alta gama pueden no ofrecer el retorno esperado y pueden alargar el proceso de venta.
La fiscalidad también es un factor a considerar. Los costes de algunas reformas pueden añadirse al precio de compra del inmueble, reduciendo así la ganancia patrimonial sujeta al IRPF. Además, existen incentivos fiscales para mejoras en la eficiencia energética y un IVA reducido del 10% para ciertas reformas en viviendas con más de dos años de antigüedad, siempre que se cumplan determinados requisitos.
En este contexto, es crucial realizar reformas de manera reflexiva y ajustada al mercado actual, ya que, en ocasiones, vender sin actualizaciones puede ser más ventajoso. Un análisis profesional previo se convierte en una herramienta esencial para optimizar el resultado de la venta, asegurando que las inversiones realizadas realmente aporten valor a la operación.








