El sector de la construcción en España enfrenta un panorama complicado en 2023, caracterizado por una notable escasez de mano de obra cualificada y una fuerza laboral envejecida. Este fenómeno ha sido un problema creciente en las últimas décadas, con los afiliados al sector cayendo de 2,7 millones antes de la Gran Recesión a poco más de 1,4 millones. Para abordar este déficit, se necesitan alrededor de 700.000 nuevos trabajadores, lo cual evidencia la pérdida de profesionales experimentados y la dificultad para atraer nuevos talentos.
A nivel europeo, la situación es igualmente desafiante. La Comisión Europea ha señalado que entre el 25% y el 30% de las empresas enfrentan restricciones en su capacidad productiva por la falta de personal. El envejecimiento de la fuerza laboral, la baja atracción de jóvenes y mujeres, y la percepción negativa de las condiciones laborales agravan el problema, complicando la actualización de equipos y la inclusión de talento especializado.
Este difícil contexto se complica aún más con la presión por adaptarse a las exigencias de sostenibilidad, eficiencia y digitalización. Estos factores demandan competencias emergentes en áreas como la construcción modular, la economía circular y el uso de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y la robótica. En este sentido, la redefinición de perfiles profesionales es una necesidad urgente.
Se destacan nuevos roles esenciales como el Coordinador BIM y modelado digital, el Técnico en eficiencia energética y rehabilitación sostenible y el Gestor de construcción modular y prefabricada. Estos perfiles son clave para integrar soluciones innovadoras, optimizar procesos y asegurar la interoperabilidad de datos en un entorno digitalizado. También emergen figuras como el Especialista en automatización y robótica de obra, centrado en la transformación tecnológica del sector, y el Analista de control digital, encargado de garantizar la trazabilidad y el cumplimiento normativo.
En respuesta a este escenario de transformación, la formación técnica se convierte en un pilar esencial para la profesionalización del sector. Por ejemplo, en 2025, se llevaron a cabo 80 sesiones formativas en España, en las cuales participaron 301 profesionales. Estas sesiones, que combinaban teoría y práctica, facilitaron la adquisición de conocimientos aplicables directamente en proyectos reales, elevando los estándares de calidad y promoviendo un entorno más sostenible y eficiente.
Con vistas al futuro, el impulso por el desarrollo de talento especializado y la promoción de prácticas más responsables y tecnológicamente avanzadas se presentan como esenciales. El sector de la construcción en España debe evolucionar y adaptarse a estos nuevos retos, y la apuesta por formación e innovación se convierte en un factor determinante para enfrentarlos con éxito.








