En un rincón vibrante de la ciudad, un nuevo enfoque en diseño de interiores está capturando la atención de la generación Z: el «Dopamine decor». Este estilo, definido por colores intensos, luces impactantes y elementos que evocan felicidad, ha cobrado vida en un acogedor apartamento de 40 m², convirtiéndose en un ejemplo claro de la estética contemporánea.
El espacio pertenece a un joven diseñador gráfico de 25 años, quien ha transformado su hogar en un lugar funcional que emana buenas vibras. «Quería que mi hogar reflejara mi personalidad y me hiciera sentir bien cada vez que entrara», comenta mientras recorre las habitaciones colmadas de colores intensos como rosa, azul y amarillo, creando un ambiente cálido y estimulante.
Un aspecto destacado de este diseño es la iluminación. Tiras de luces LED multicolores recorren techos y esquinas, permitiendo adaptar el ambiente según la ocasión: desde un suave tono naranja para relajarse hasta un azul eléctrico para reuniones con amigos. «La luz influye directamente en nuestro ánimo, y quería aprovechar eso al máximo», explica.
Además de los colores, el «Dopamine decor» busca conectar con los jóvenes mediante elementos artísticos. En el salón, una colección de obras de artistas emergentes locales se exhibe en una galería improvisada, mientras cojines y alfombras de diseño geométrico añaden un toque lúdico. Los muebles, de líneas limpias y funcionales, permiten optimizar el espacio sin sacrificar estilo.
La cocina, aunque pequeña, destaca por su paleta cálida que invita a la convivencia, reflejando una tendencia entre la generación Z de socializar alrededor de la comida. «Cuando mis amigos vienen, nos gusta pasar tiempo aquí; quería que fuera un espacio acogedor para todos», dice el joven.
Más allá de lo estético, el «Dopamine decor» también promueve la sostenibilidad. Se han utilizado muebles de segunda mano y materiales reciclados siempre que ha sido posible. «Para mí, es importante que mi hogar no solo sea bonito, sino también ambientalmente responsable», asegura.
Este innovador enfoque resuena entre la juventud actual, que busca espacios que promuevan el bienestar emocional y desafíen las normas tradicionales. El apartamento de 40 m² se ha convertido no solo en un hogar, sino en un símbolo de creatividad y resiliencia, representando a una generación Z que busca expresarse y encontrar alegría en los pequeños detalles diarios. La combinación de color, luz y arte parece ser la clave para una vida más feliz en un mundo en constante cambio.








