En el corazón de Estocolmo, un apartamento ubicado en el vibrante barrio de Södermalm desafía los conceptos tradicionales del minimalismo escandinavo. En lugar de optar por la austeridad y la simplicidad, este hogar se destaca por su enfoque ecléctico que ha captado la atención de entusiastas del diseño interior alrededor del mundo. Lejos de la frialdad y uniformidad características del minimalismo, este espacio ofrece una cálida y personal atmósfera que cobra vida a través de una cuidadosa combinación de estilos, colores y texturas.
Detrás de esta creación están sus propietarios, una pareja sueca profundamente apasionada por el arte y los viajes. A lo largo de los años, han recopilado una colección de piezas únicas, ahora distribuidas por todo su hogar. Estas piezas no solo reflejan su amor por la diversidad cultural, sino también su compromiso con la singularidad. En la sala de estar, una alfombra persa vibrante se extiende bajo una mesa de centro vintage de los años 60, mientras que sofás desiguales completan el marco, creando una armoniosa disonancia de estilos.
Cada pared del apartamento actúa como una galería improvisada, donde se mezclan obras de artistas emergentes suecos con hallazgos de mercados de pulgas en Marruecos y tiendas de antigüedades en Francia. Los cuadros y esculturas introducen al visitante en historias personales que no solo narran, sino que celebran el interés de los propietarios por lo distinto y lo bello.
La cocina, sin duda el corazón del hogar, no se queda atrás en su presentación ecléctica. Cerámicas pintadas a mano de Portugal se encuentran junto a vajillas clásicas escandinavas en las estanterías. La iluminación destaca como una lámpara colgante de estilo industrial, recuerdo de un viaje a Berlín, que proporciona un eco moderno en contraste con las repisas que exhiben especias exóticas y plantas que aportan un toque de frescura natural.
El dormitorio principal, por su parte, se convierte en un refugio de tranquilidad, manteniendo el eclecticismo pero con una paleta más sutil. Una antigua cama de hierro forjado se combina con textiles de lino en tonos tierra, mientras que una silla Acapulco junto a la ventana ofrece un rincón perfecto para las lecturas matutinas. El arte permanece como protagonista, con bocetos en blanco y negro adornando una pared completa, añadiendo serenidad y elegancia al ambiente.
Este apartamento en Södermalm es testimonio de cómo un enfoque hacia espacios eclécticos y acogedores puede desafiar con éxito las normas establecidas del minimalismo, ofreciendo un refugio auténtico lleno de carácter. Para aquellos que buscan inspiración para crear un hogar que refleje fielmente sus vivencias y preferencias, esta morada en Estocolmo se erige como un modelo a seguir.








