Alfonso Borrego ve esencial desmontar Leyenda Negra para que Camino Real de Tierra Adentro sea Patrimonio de Humanidad

El historiador y presidente de la Sociedad del Patrimonio Cultural del Camino Real de Tierra Adentro, además de bisnieto del indio apache Gerónimo, Alfonso Borrego, ha remarcado la importancia de que se conozca la verdad acerca de la Leyenda Negra sobre cómo actuaron los españoles con los nativos americanos para que este camino, de unos 2.500 kilómetros y situado a caballo entre México y Estados Unidos, pueda optar a ser Patrimonio de la Humanidad.

Así se ha reafirmado en una entrevista concedida a Europa Press con motivo de su visita a España para dar a conocer el Camino Real de Tierra Adentro, gira que le ha llevado por Toledo y por el municipio ciudadrealeño de Granátula de Calatrava, entre otras ciudades de todo el país. Ahí, este historiador ha hecho hincapié en que la Unesco «no va a aceptar mitos» y si el Camino quiere optar a este logro, la sociedad que preside va a tener que «desglosar la verdad». «Hay que hacer la nominación correcta, con verdades», ha apostillado.

Borrego ha relatado que el Camino Real de Tierra Adentro surge en 1598 con una misión exploradora de Juan de Oñate, que comenzando en Ciudad de México llega hasta el estado de Nuevo México, ya en Estados Unidos, concretamente a la población de Ohkay Owingeh, que fue renombrada por Oñate como San Juan de los Caballeros y que posteriormente readoptó su nombre tradicional ya en el siglo XXI.

Sin embargo, defiende que, al contrario de lo que la Leyenda Negra promueve, la llegada de los españoles a esta zona provocó un cambio cultural, pero no «pleitos ni guerras» sino que más bien «los españoles se acoplaron a lo que tenían los indios».

A este respecto, comenta que la expedición comandada por Oñate, que estaba conformada por 539 personas en total, solo llevaba consigo a 120 soldados. «¿Con quién se va a poner a hacer guerra? Con nadie», ha asegurado.

Asimismo, ha desgranado que el grupo español únicamente incluía a nueve frailes, por lo que también descarta la evangelización como motivo de la misión exploratoria y la achaca más a una intención de obtener riquezas para la Corona española.

LA LLEGADA DE OÑATE

Como hecho destacado, Alfonso Borrego, que para armar sus posturas se basa en los documentos existentes, explica que el 20 de abril de 1598 Oñate celebró en San Elizario (Texas) la toma, un acto oficial en donde tomó posesión de toda la tierra explorada en la zona del río Grande y en el que levanta la bandera española.

Poco después, el 3 de mayo, se produce el primer contacto con las tribus de indios nativas de la zona. «El sargento mayor trajo a dos nativos al campamento y los vistieron, porque no tenían ropa, posiblemente taparrabos, y les dieron regalos y los dejaron ir. Más tarde, ese mismo día, llegaron ocho a visitarlos también, y casi puedo decir que también querían unos regalitos y por eso fueron», comenta, insistiendo en que esta misión de Oñate «no acaba en ofensiva», ya que incluso los nativos ayudaron a que la expedición pudiera cruzar con su ganado el río Grande.

«En Estados Unidos toman a Oñate como un asesino de todos los indios y yo entro y hablo de la verdadera historia de lo que sucedió, que no es la que nos enseñan en los libros», ha añadido.

DOS CULTURAS EN UNA MISMA ÁREA

Para Borrego, el problema radica en que en esa época había, en el territorio que actualmente ocupan México y Estados Unidos, «dos culturas entrando a una misma área», por un lado los españoles y por otro los ingleses, que más tarde se convertirían en estadounidenses con su independencia con respecto a Londres.

«Los ingleses de ese tiempo vienen con otra cultura, haciéndolo diferente, la manera de conquistar de ellos es muy diferente. Ahí es donde comienza la Leyenda Negra. Y nadie dice nada por cientos de años y así lo dejan», aclara.

El historiador ha calificado de «batalla» su labor para «educar» a la gente y explicarle «lo que realmente sucedió», ya que «en Estados Unidos lo han oído toda la vida de otra manera». «Aquí está la gente diciendo que tienen que pedir perdón por lo que hicieron, no sabiendo que no fue realmente lo que hicieron», ha enfatizado.

Borrego se muestra convencido de que en la zona de influencia de los españoles «no hubo genocidio» de las tribus nativas y ha apostado por que «alguien de veras comience a investigar en el lado inglés y digan algo, no echarle la culpa a los españoles».

Además, establece diferencias entre los estados que actualmente tienen nombre español por ser los antiguamente ocupados por los españoles y los que tienen nombre inglés, insistiendo en que, a pesar de que la convivencia generó problemas, estos no fueron «al nivel que están diciendo en todo Estados Unidos».

«Este tipo de genocidio no ocurrió con los españoles y no creo que ocurriera con los ingleses porque los españoles compartieron todo con los nativos y se pudieron defender. Realmente no hubo genocidio en los estados de nombre español, porque todavía están los indios. Si quieren decir que hubo genocidio en el resto de los Estados Unidos, díganlo, pero ¿quién fue? No estaban los españoles ahí», ha reiterado.

GERÓNIMO Y LOS PROBLEMAS CON MÉXICO Y EEUU

Finalmente, el historiador ha dado unas pinceladas sobre la vida de su antecesor, el conocido apache Gerónimo, desmarcando también sus avatares del dominio español de las tierras en las que él vivía, ya que cuando este nació España se había retirado de la zona ocho años antes.

«El ejército mexicano y el americano son los problemas de Gerónimo y la mayoría de problemas que tuvieron los indios. El ejército mexicano mató a la mamá, la primera esposa y a los niños de Gerónimo», relata.

En este punto, también ha lamentado que desde América también se eche «toda la bronca al español» sobre los problemas que tuvo Gerónimo en su vida. «Ni estaban allí. Claro que los mexicanos eran los españoles, pero ya no es España», ha concluido.

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